La tradición mexicana del Día de Muertos es mi favorita. Aquí te cuento porque, que he hecho cuando mi maternidad no me dejaba tiempo para poner una ofrenda, como he logrado que mis hijos se identifiquen con esta tradición y con México, sin haber estado en México, y porque me encanta festejar Halloween con mis hijos.
Mi primer ofrenda

Mi primer ofrenda la puse hace 15 años, en 2010, once meses después de que mi abuelo mexicano falleciera. Tuve la suerte de poder viajar a México y verlo todavía en el hospital. Y el esperó hasta poder verme. fui la única de los nietos que pudo ir. todos ya vivíamos fuera de México. Para mi fue la primera vez que un ser querido falleció.
Esa primer ofrenda la puse junto con mi hermano quien estaba de visita en Alemania. Lloramos y reímos mucho, cocinamos juntos platillos mexicanos, nos recordamos del abuelo “Pao” y pasamos una linda noche junto con el. Para mi esposo, quien también estaba presente fue la primera vez que conoció esta tradición y le gustó mucho la mezcla de alegría y tristeza, lagrimas y risas.
Soluciones pragmáticas para celebrar el Día de muertos en familia
En 2013 nació mi primer hijo y no siempre tuve el tiempo de poner una ofrenda como la que puse con mi hermano. Mi versión minimalista incluye:
- una velita
- una calavera colorida
- la foto de los difuntos
- alguna cosita mexicana para comer, lo más sencillo y a veces comprado de la tienda mexicana, ya listo para calentar.
- conexión profunda y desde el corazón (elemento clave)
La conexión desde lo más profundo de mi corazón con mi abuelo, luego mi abuela y mi tía, nunca faltó y para mi es lo más bonito e importante. Más importante que la perfección artística del altar, de tener tiempo de armarlo, de cocinar platillos laboriosos , porque la vida de una mamá, de uno, luego dos y finalmente tres niños es una vida llena de imprevistos. De pronto algún niño se enfermaba o durante el tiempo en el que eran bebés y les daba el pecho, constantemente estaba cansada.
La esencia del Día de Muertos
El día de muertos para mi es un momento para parar, detenerse de nuestras vidas veloces y recordar desde el corazón a las personas que hemos amado, seguimos amando y ya no están presentes. En el 2012 empecé a descubrir mis capacidades psíquicas y desde entonces siento la magia de estas fechas, el velo entre los mundos. Y al prender una vela para mis difuntos, me conecto con mi amor para ellos. Y es ese amor el que sienten al visitarme. Para mi eso es lo que cuenta más que lo demás, simplemente prendo una vela, me conecto desde mi corazón y les invito lo que tenga en mi casa para comer, aunque sea algo alemán.
El amor crea magia al transmitir el Día de Muertos a nuestros hijos
Justo el amor por mis difuntos mexicanos es lo que ha trasmitido a mis hijos mágicamente el amor por el Día de Muertos. Ellos no se quieren perder esta tradición por nada. Les pregunté que es lo que más les gusta de esto. Y esta es su respuesta:

- “Todo.
- La comida (mexicana)
- la música (mexicana)
- los adornos (la ofrenda)
- las fotos (escuchar los relatos)
- y que es un día especial.”
Las raíces culturales se pasan con amor
El amor es la forma más sencilla y poderosa de transmitir tradiciones y raíces culturales. Viviendo fuera de México he guardado las costumbres y tradiciones de México que de verdad amo. al crear una familia he ido decidiendo junto con mi esposo que tr
adiciones mezclamos, pasamos y con eso que valores trasmitimos a nuestros hijos.
Dos de mis hijos estuvieron en México de bebés, así que no conocen a mi país de origen. Aún así se identifican con México. ¿Cómo lo he logrado?
Transmitiéndoles mi amor por las tradiciones y costumbres que me gustan, a través de la comida, la música y todo lo que les he contado. Ellos me hablan en alemán y de vez en cuando un poco en español, porque he optado por el amor por el idioma, en vez de la exigencia. Ha sido mi camino, mi decisión consciente. Me entienden todo en español y lo que para mi es importante: se identifican con sus raíces. El idioma fluido llegará en su momento. el amor por su interculturalidad ya está.
Halloween me divierte y teje lazos

Finalmente, después de tantas emociones unidas a mi México y a mis queridos muertitos, cambio a la alegría y la diversión de Halloween.
A mi me gusta jugar con mis hijos, disfrazarme, reir, ser niña junto con ellos. En esos momentos se crean refuerzan nuestros lazos, nuestros vínculos que me ayudan a tener una buena relación con ellos, también en los momentos díficiles.
Esos juegos a ser otros personajes, a probar ser como no somos todos los días, el descubrir y experimentar es lo que nos divierte en Halloween. Nos gusta disfrazarnos, nos gusta jugar con el asquillo, con el miedo, lo espelusnante y lo tétrico. Claro, todo respetuosamente adaptado a sus edades, a la edad y al gusto de cada uno.
Halloween para experimentar el miedo de forma segura
Para mi Halloween es un momento de ser creativa con mis hijos, y de transformar un pimiento en una cara divertidamente horrible, de experimentar en un entorno seguro, como se siente tener miedo y de mostrarles que estoy a su lado o ellos al mio. Jajaja. Es también un momento de autodescubrimiento. ¿Qué me da miedo? ¿Qué asquillo? ¿Cómo puedo manejarlo y navegarlo teniendo la seguridad de mis padres a un lado?
Reflexión final
Como ves, si aún sigues aquí, Halloween no es solo toneladas de dulces y el día de muertos no es para crear bonito contenido para las redes.
Todo depende del significado que le das, de tus creencias, convicciones y valores. Te invito a festejar de manera consciente y decidir que es lo que de verdad va contigo y que cosas haces a un lado. No hay que seguir ni las tradiciones, ni los trends a ciegas. Y si tienes hijos o nietos toma consciencia de los valores que les trasmites a través de tus tradicones o costumbres. ¿Siguen siendo tus valores o eran solo los de tus ancestros?
Si deseas refleccionar acerca de todo esto y te cuesta hacerlo a solas, escríbeme. Yo te acompaño en temas de resiliencia, autocuidado y herramientas interculturales, para ti, para tu entorno familiar y laboral.
Te leo.
Disfruta de la aventura de tu vida,
Katrin
